Sesiones Individuales
Descubrir tu patrón es sólo el principio
Cuando conocí el Eneagrama hice lo mismo que hace la mayoría de las personas: un test.
El resultado decía que era un eneatipo 7.
Durante un tiempo encajé con esa descripción porque reflejaba la imagen que tenía de mí mismo. Sin embargo, con el tiempo comprendí que esa no era la estructura desde la que realmente funcionaba. Descubrí que mi patrón era otro.
Aquella experiencia me enseñó una lección importante: el mayor obstáculo para conocernos no es la falta de información, sino la dificultad para vernos con honestidad.
Todos construimos una imagen de quiénes creemos ser. Esa imagen nos protege, pero también puede alejarnos de comprender cómo funcionamos realmente.
Por eso, el descubrimiento del patrón de personalidad no puede depender únicamente de un cuestionario. Requiere observación, diálogo y una mirada capaz de diferenciar entre cómo nos gustaría ser y cómo reaccionamos cuando la vida nos pone a prueba.
Una sesión para descubrir tu estructura de personalidad
Mi propuesta no consiste en decirte cuál es tu eneatipo.
Consiste en acompañarte para que seas tú quien lo descubra.
No porque quiera mantener el misterio, sino porque el verdadero aprendizaje nace del descubrimiento. Cuando la comprensión surge desde la propia experiencia, deja de ser una teoría para convertirse en una certeza.
Ese proceso exige honestidad, curiosidad y la disposición a cuestionar la imagen que tenemos de nosotros mismos. Mi papel es ayudarte a recorrer ese camino con rigor, preguntas y contraste, nunca imponiendo una respuesta.
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El verdadero trabajo comienza después
Identificar el patrón de personalidad no es el objetivo.
Es el punto de partida.
Conocer la estructura desde la que interpretamos la realidad permite comprender por qué repetimos determinados comportamientos, relaciones o decisiones. Pero comprender no basta.
El verdadero crecimiento consiste en desarrollar nuevas capacidades para dejar de actuar de forma automática y responder con mayor libertad, consciencia y eficacia.
Ese es el propósito de mi trabajo: transformar el autoconocimiento en una forma diferente de vivir, decidir, liderar y relacionarte.
Porque comprender tu patrón puede cambiar la forma en que te entiendes.
Aprender a trascenderlo puede cambiar la forma en que vives.
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Cuando aprendí Eneagrama, una de las primeras cosas que hice, como todos, fue hacer un test.
Y me salió que era un 7.
Me encantaba ese eneatipo: entusiasta, optimista, picaflor, aventurero, emprendedor...
Pues no, no era un 7. Soy un 3. Bueno, realmente es una forma desafortunada de hablar porque yo no soy "eso", sino que me comporto como lo describe el eneatipo 3. Es mi "esqueleto" mental. Y lo describe de tal forma que parece magia. Pero no, es pura psicología.
Gracias a Alberto Peña, Mario Sikora y otros que me enseñaron, descubrí que los test sólo valen para hacer el ejercicio de mirarte dentro. Pero como somos unos expertos en autoengañarnos para sentirnos bien, contestamos lo que nos gustaría y no somos para nada honestos con nosotros mismos. Nos negamos a vernos en el espejo tal y como somos.
Ya sabes: ojos que nos ven...
Pues bien, yo te ofrezco conocer tu eneatipo en una sola sesión. Aunque no te lo puedo garantizar porque eso va a depender de tu nivel de autoengaño.
No te preocupes, que si eres sincero/a contigo mismo/a daremos con ello.
Yo no te lo voy a decir, sino que te voy a guiar para que lo descubras por tí mismo/a.
Santi, ¿Qué número soy? No. Si te lo dijera te estaría haciendo un flaco favor porque el aprendizaje por descubrimiento es lo que toca aquí. Y la magia está en que tú mismo/a juntes todas las piezas.
También lo hago por mí: chivarte el eneatipo no es ético. Así que no lo haré.
Una vez que te identifiques, tú eliges lo que haces con ello. Pasarás la típica fase en la que estarás encantado/a del número que "te ha tocado", justificando tu comportamiento "porque eres un [1...9]". Si te quedas ahí no habrás aprendido nada.
El ego también aprende Eneagrama...
Ahora toca currárselo. Una vez que sepas qué número describe tu comportamiento, podemos seguimos hablando para ver cómo puedes reprogramarlo.
Porque se puede

